Teorías sociológicas sobre el género

Sello de correos conmemorativo de Jane Addams



Con el presente artículo termino la serie de cuatro que tratan sobre los aspectos sociales del género. El primero, "Todo lo que quería saber sobre el sexo y el género", trata sobre los conceptos sociológicos básicos sobre el género, en especial, sobre la socialización de género. En el segundo de la serie, "Estratificación de género", hablamos de la distribución desigual de la riqueza, el poder y los privilegios entre hombres y mujeres. Por último en el tercero, “La teoría feminista”, se ve con detenimiento el origen, la historia y las principales tipos de feminismo.

En este artículo vamos a abordar el estudio de las aportaciones sobre sociología del género de las principales escuelas como el funcionalismo, la sociología del conflicto o el interaccionismo simbólico.

Desencuentro entre la sociología y el feminismo
Como indicamos en el artículo anterior, en los comienzos de la sociología, las primeras sociólogas quedaron en la periferia de la profesión y las preocupaciones feministas se expresaron en los márgenes de la disciplina, mientras que los padres de la sociología  - Spencer (1), Weber (2), Durkheim (3) - daban respuestas conservadoras a las argumentaciones feministas considerándolas irrelevantes para la sociología que desarrollaban. Esta situación de desencuentro se ha mantenido de esta manera hasta la década de 1960.

A principios del siglo XX un grupo de mujeres (4), entre las que hay que destacar a Jane Addams (5), desarrolló un grupo de teorías sociológicas pioneras. Para George Ritzer (6), el hecho de que no sean reconocidas actualmente en las historias convencionales de la sociología es un testimonio escalofriante de la influencia política de género dentro de la disciplina.

Estas teorías ponían de manifiesto, en primer lugar, la igualdad en la importancia de las aportaciones de los hombres y las mujeres en la vida y el trabajo cotidiano; en segundo término reconocían que carecían de la objetividad formal de la teoría sociológica masculina pues hablaban desde una situación mediatizada y eso representaba un hándicap para ser reconocida como una construcción teórica homologable; y por último, la idea de que el fin último de la sociología era la reforma social para mejorar la vida de las personas, es decir, el carácter activista de la disciplina, y tenían la opinión de que el mayor problema para mejorar la vida de las personas era la desigualdad.

Según Ritzer estas sociólogas contribuyeron a configurar y cambiar  las sociedades en las que vivían – Addams recibió el premio Nobel de la paz en 1931 por sus actividades sociales - pero son  recordadas como activistas y trabajadoras sociales más que como sociólogas con un legado que llama a la acción y al pensamiento por partes iguales.

Como decíamos anteriormente, es a partir de 1960 cuando se produce un lugar de encuentro entre la teoría sociológica y el feminismo tanto en la sociología sustantiva - es decir, el estudio de la desviación, la familia, las ocupaciones y las profesiones, la sociología política, los movimientos sociales y la estratificación  - como en las teorías sociales que se centran en el género. Vamos a revisar lo que expresan al respecto de este segundo punto el funcionalismo, la sociología del conflicto y las teorías que tienen un enfoque microsociológico; y lo vamos a ver desde su perspectiva, digamos clásica, anterior a 1960 y desde su perspectiva posterior a ese año en el que se produjo un mayor maridaje entre las teorías sociológica y feminista.

El funcionalismo
Para los funcionalistas una sociedad es como un organismo vivo compuesto de distintos órganos o estructuras cada uno de ellos con una función necesaria para que el organismo social pueda vivir. La sociedad es, por tanto, un sistema complejo cuyas partes "encajan" entre sí produciendo una situación de equilibrio y estabilidad.

Según Talcott Parsons (7), el autor funcionalista más representativo, las diferencias de género son una herramienta integradora de las sociedades. El género, según Parsons, constituye un conjunto de roles complementarios que unen a hombres y mujeres en unidades familiares que son vitales, por las funciones que desempeñan, para el funcionamiento global de la sociedad. Y lo son tanto desde un punto de vista estructural - lo que la gente hace - como desde un punto de vista moral - en lo que la gente cree -.

La sociedad promueve comportamientos específicos de género, que vimos en el primer artículo, a través de distintos sistemas de control social, de forma que la gente incorpora estas definiciones culturales de género a su propia identidad. Traicionar esa identidad supone sentir culpabilidad y miedo al rechazo de los demás. Y de esta forma está todo atado y bien atado, casi todas las personas, mujeres y hombres, hacen lo que se espera de ellos, todo permanece en equilibrio y la sociedad sigue funcionando como una máquina bien engrasada.

Pero esta visión de la sociedad es demasiado idílica, el análisis de Parsons minimiza las presiones y los costes sociales que derivan de los roles tradicionales de género tal como vimos cuando estudiamos la estratificación debida al género. No todo funciona tan divinamente como pretenden los funcionalistas y, por otra parte, la complementariedad parsoniana suena mucho a dominación de la mujer.

A finales de la década de 1980, Miriam Johnson (8), desarrolló una teoría del género funcionalista que incorporaba elementos de la teoría feminista. Lo primero que admite Johnson es que efectivamente existe un sesgo sexista en la teoría de la familia de Parsons y que el funcionalismo parsoniano margina las cuestiones de la desigualdad social y las relaciones de dominación entre hombres y mujeres debido a su gran preocupación por el orden social. Pero es partidaria de que con las herramientas que provee el análisis social de Parsons, sin caer en sus defectos, se puede realizar una teoría del género de manera satisfactoria.

Johnson atribuye la desigualdad de género a la estructura de la familia patriarcal que, como hemos señalado en otros artículos, tiene un carácter universal. La familia socializa a los niños y renueva emocionalmente a los miembros adultos por lo que es esencial para la cohesión social y la reproducción de los valores. Precisamente las mujeres realizan en gran parte estas funciones esenciales para la sociedad, sin embargo, estas actividades las realizan de una manera “expresiva”. Esta expresividad para el funcionalismo significa que estas actividades se hacen desde la comprensión emocional y la responsabilidad relacional

Estas virtudes femeninas de tipo expresivo son sancionadas a la hora de integrarse en las estructuras sociales distintas de la familia, especialmente todas las relacionadas con la economía, que quedan en su mayoría en manos de hombres.

Pero para Johnson las funciones expresivas de la mujer no bastan para explicar la existencia de un sistema de estratificación de género que devalúa a la mujer y la sitúa en desventaja, existe un refuerzo cultural. Las constricciones culturales e institucionales hacen que las mujeres sean descritas como débiles y sumisas en relación a su marido, los hijos observan esta representación del rol de la mujer y aprenden a reverenciar el patriarcado y a devaluar la expresividad de las madres a favor a la instrumentalidad aparentemente más poderosa de los padres. 

La esperanza de Johnson es que el movimiento de las mujeres implique cambios societales y culturales que generen una nueva valoración sistémica de la expresividad.

Sociología del conflicto
Para los teóricos del conflicto el género no sólo implica diferencias en el comportamiento, tal y como se propone en el esquema parsoniano, sino que producen desigualdades económicas, de poder y de privilegios, sometiendo a las mujeres al prejuicio, la discriminación y, en ocasiones, a la violencia, creando una estratificación social entre hombres y mujeres paralela a la estratificación social de clase. El trato recibido por las mujeres sería semejante al que reciben las minorías étnicas y raciales. 

Según los autores de esta corriente las ideas convencionales sobre el género no fomentan la integración social sino que crean tensiones y conflictos en los que los hombres protegen sus privilegios y las mujeres desafían el status quo.

Desde un punto de vista clásico, la sociología del conflicto tiene su origen en las ideas de Karl Marx (9), pero sus escritos que trataron tantos temas, no prestaron atención a las cuestiones de género. SIn embargo, su continuador en la teoría marxista Friedich Engels (10), si que exploró la cuestión del género y clase social en sus publicaciones de principios del siglo XX.

Para Engels, en primer lugar, el capitalismo intensifica los valores patriarcales de la sociedad, dotando a los hombres de un mayor poder como propietarios y herederos. En segundo término para que los hombres puedan trabajar la sociedad asigna a las mujeres las labores del hogar. De esta forma las mujeres sufren una doble explotación, a través de sus maridos debido a los bajos salarios de la mano de obra masculina y la ejercida por sus maridos al no recibir ningún salario por su trabajo en el hogar.

Según los críticos de esta corriente, la sociología del conflicto ve a la familia clásica como un mal social, olvidando los aspectos positivos de la misma. También olvida que las mujeres y los hombres cooperan a menudo felizmente y, por último, pareciera que el capitalismo está en el origen de la estratificación de género cuando la sociedad patriarcal no ha sido patrimonio de esta forma de organización económica y no estuviera ya inventada en las sociedades agrarias.

En las décadas de 1980 y 1990 se desarrolla una nueva teoría de conflicto desde la perspectiva del estudio del género cuya figura más representativa es Janet Chafetz (11)

El enfoque de Chafetz es multicultural e histórico, se centra en la desigualdad de género que ella denomina estratificación de sexo. Es coherente con la metodología de la teoría analítica del conflicto – más en la tradición de Weber que en la de Marx -, en tanto en cuanto, descubre una forma de conflicto social recurrente y analiza, desde una posición neutral, las condiciones estructurales del conflicto. De hecho, estudia en tiempos históricos y sociedades diferentes, entre otras muchas variables: el rol de género, la ideología patriarcal, la tecnología, la dureza del entorno,  la familia y la organización del trabajo, en especial, la separación entre el hogar y el lugar de trabajo.

Según sus conclusiones las mujeres experimentan menos desventaja cuando pueden equilibrar las responsabilidades del hogar con un papel independiente en la producción del mercado, o bien,  cuando el trabajo en el hogar no se considera como un lugar de emociones y de crianza, como algo que está fuera del área del trabajo, sino que se valora como algo económicamente activo.

Chafetz, para mejorar la condición de la mujer, intenta identificar aquellos puntos estructurales que se pueden cambiar para reducir la desigualdad de género. Es en este punto dónde, según Ritzer, cae como otros autores en ir más allá de la teoría y se introduce en el activismo político, en este caso más en la línea de Marx que la de Weber.

Enfoques microsociológicos
Como ya sabemos por anteriores artículos de Sociología Divertida, los enfoques microsociológicos centran el nivel de análisis en las interacciones cotidianas de las personas que van dotando de significado al mundo social que les rodea. En ese contexto se preguntan acerca de cómo esas interacciones en el ámbito personal producen el concepto de género. Las dos teorías microsociales del género más importantes son el interaccionismo simbólico y la etnometodología.

El interaccionismo simbólico, cuyo máximo exponente es el filósofo norteamericano George Herbert Mead (12), explica cómo las personas van construyendo su propia identidad y definiéndose a sí mismas a través de sus experiencias sociales. En este sentido la identidad de género no es una excepción, emerge de la interacción continua con otras personas y se confirma continuamente en ese mismo campo de interacciones cotidianas. 

El individuo es consciente y consecuente con una serie de ideas que ha ido desarrollando en su mente  de acuerdo a lo que ha considerado importante de miles de conversaciones exteriores, gestos o símbolos sobre qué significa ser hombre o mujer; y actúan de acuerdo con esa definición internalizada que, aunque es un depósito del componente de género de la conducta de las personas, no es inmutable sino que puede modificarse a través de nuevas interacciones.

La etnometodología es el estudio de la forma en que las personas entienden o dan sentido a su vida cotidiana y cuyo principal autor fue Harold Garfinkel (13), en definitiva según palabras de Garfinkel, la etnometodología es la organización de la vida cotidiana o en palabras de Pollner (14), la organización extraordinaria de lo ordinario. En estas relaciones, las personas, ni pueden ser considerados como idiotas ni como actores reflexivos, conscientes y calculadores, sino en un estadio intermedio cuya acción es casi siempre rutinaria y relativamente irreflexiva, con uso de recetas preconcebidas y sobreentendidos que hace las relaciones previsibles.

Los etnometodólogos hacen la importante distinción teórica entre el sexo – identificación biológica del varón o la mujer – y el género – la conducta que cumple las expectativas sociales de ser varón o mujer – esta dualidad biológica y cultural ya la hemos visto anteriormente (15). El género, por tanto, no nace con la persona sino que se desarrolla en las interacciones sociales que protagoniza el individuo desde la cuna.

Las personas en una situación concreta saben que tienen que comportarse como varón o mujer y los demás reconocen ese comportamiento. Lo que no quita que personas de diferentes culturas, en lo tocante a la identidad de género, encuentren incomprensible la conducta del otro. Como vimos en “Todo lo que quería saber del sexo y el género” existe relativismo cultural en esto del género.

Más recientemente dos interaccionistas de pro,  Goffman (16) y Denzin (17), reconocen que el acceso a las concepciones del género en las sociedades modernas no derivan sólo de las interacciones interpersonales. Los mensajes de los medios – publicidad, televisión, películas, internet y prensa – les dicen a los adultos y a los niños muy directamente cómo se comporta uno en relación a su género sin que medie una relación interpersonal. Goffman denomina a estos procesos manifestaciones de género

Para finalizar
En este punto ponemos fin a los cuatro artículos sobre el género, lo que nos ha permitido tratar gran parte de los aspectos sociales del género, de manera descriptiva en los dos primeros sobre la socialización y la estratificación y, realizando un análisis teórico, en los dos segundos, sobre la teoría feminista y la teoría sociológica del género, que no deja de ser uno de los apartados más importantes de lo social que no ha sido tratado por la sociología con la debida atención hasta no hace mucho tiempo.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Notas:

  1.  Herbert Spencer (Derby, Inglaterra, 1820-Brighton, Inglaterra, 1903) fue un naturalista, filósofo, psicólogo, antropólogo y sociólogo inglés. Fue uno de los más ilustres positivistas de su país. Ingeniero civil y de formación autodidacta, se interesó tanto por la ciencia como por las letras. Ver en este mismo blog: “De cuando la sociología daba sus primeros pasos III: Reino Unido e Italia”.
  2. Maximilian Carl Emil Weber (Erfurt, 21 de abril de 1864-Múnich, 14 de junio de 1920) fue un filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido antipositivista
  3. Émile Durkheim (Épinal, Francia, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917) fue un sociólogo francés. Estableció formalmente la disciplina académica y, junto con Karl Marx y Max Weber, es considerado uno de los padres fundadores de dicha ciencia. Ver “Decuando la sociología daba sus primeros pasos” en este mismo blog.
  4. Ritzer cita en este grupo de primeras sociólogas, aparte de Janet Addams, a Charlotte Perkins (1860-1935), Anna Juia Cooper (1858-1964), Ida Wells Barnett (1862-1931), Marianne Weber (1870-1954) – mujer de Max Weber –, y Beatrice Potter Webb (1858-1943).
  5. Jane Addams (Cedarville, Illinois, 6 de septiembre de 1860—Chicago, 21 de mayo de 1935) fue una socióloga feminista, pacifista y reformadora estadounidense. En 1889 fundó la Hull House junto a Ellen Gates Starr, que hoy en día es un museo. Mantuvo una relación romántica con Mary Rozet Smith, que describió como matrimonio. En 1931 ganó el premio Nobel de la Paz, convirtiéndose en la primera mujer americana en ganarlo, que se le otorgó por su compromiso social.
  6. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  7. Talcott Parsons (13 de diciembre de 1902 – 8 de mayo de 1979) fue un sociólogo estadounidense. Cursó estudios en el Amherst College, el London School of Economics y la Universidad de Heidelberg (Alemania). Dio clases de sociología en la Universidad Harvard de 1927 hasta 1974 como director del Departamento de Sociología de dicha universidad (1944). Más tarde fue nombrado presidente del nuevo Departamento de Relaciones Sociales 1946 y posteriormente presidente de la American Sociological Association en 1949. Es uno de los mayores exponentes del funcionalismo estructural en Sociología. Dicha teoría social sostiene que las sociedades tienden hacia la autorregulación, así como a la interconexión de sus diversos elementos (valores, metas, funciones, etc.). La autosuficiencia de una sociedad está determinada por necesidades básicas, entre las que se incluían la preservación del orden social, el abastecimiento de bienes y servicios, la educación como socialización y la protección de la infancia.
  8. Miriam Johnson (12 de enero de 1928 – 21 de noviembre de 2007) fue una socióloga norteamericana, profesora del departamento de sociología de la Universidad de Oregón.
  9.  Karl Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818-Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra  en los campos de la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente al área intelectual, pues además incursionó en el campo del periodismo y la política, proponiendo en su pensamiento la unión de la teoría y la práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El Capital.
  10. Friedrich Engels, llamado a veces en español Federico Engels (Barmen-Elberfeld, Prusia; 28 de noviembre de 1820-Londres; 5 de agosto de 1895), fue un filósofo y revolucionario alemán. Amigo y colaborador de Karl Marx, fue coautor con él de obras fundamentales para el nacimiento de los movimientos socialista, comunista y sindical, y dirigente político de la Primera Internacional y de la Segunda Internacional.
  11. JanetSaltzman Chafetz (1942–2006) fue miembro del departamento de sociología de la universidad de Houston durante 30 años. Como teórica feminista líder en sociología, sirvió en el consejo de ASA (Asociación Americana de Sociología). Fue miembro fundador de la SWS Sociologists for Women in Society ( Sociólogos para la Mujer en la Sociedad ). Su inicial participación en el activismo social feminista dio paso a un compromiso para llevar los estudios de género desde su estado marginal en el marco de la sociología a la corriente principal de la disciplina.
  12. George H. Mead (27 de febrero de 1863 - 26 de abril de 1931), filósofo pragmático, sociólogo y psicólogo social estadounidense. Teórico del primer conductismo social, también llamado interaccionismo simbólico en el ámbito de la ciencia de la comunicación. Nació en South Hadley, Massachusetts. Cursó estudios en varias universidades de Estados Unidos y Europa e impartió clases en la Universidad de Chicago desde 1894 hasta su muerte.
  13. Harold Garfinkel (Newark, Nueva Jersey, 1917- 2011) era un Profesor emérito de sociología en la Universidad de California, Los Ángeles. Garfinkel es uno de los promotores clave de la tradición fenomenológica en la sociología estadounidense. Su propio desarrollo de esta tradición (que él calificaba de etnometodología) es ampliamente incomprendida. En contraste con la versión construccionista social de la sociología fenomenológica, él se centraba en una fenomenología empírica radical, en lugar de en las formas en que son interpretadas
  14. MelvinPollner (1940-2007) fue un sociólogo norteamericano partidario de la etnometodología, discípulo de Erving Goffman y Harold Garfinkel,  fue profesor del departamento de sociología de la UCLA.
  15. Ver “Todolo que quería saber del sexo y el género”
  16. Erving Goffman (11 de junio de 1922, Mannville, Alberta, Canadá - 19 de noviembre de 1982, Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos) fue un sociólogo y escritor considerado como el padre de la microsociología. Estudió las unidades mínimas de interacción entre las personas centrándose siempre en grupos reducidos, diferenciándose así de la mayoría de estudios sociológicos que se habían hecho hasta el momento, siempre a gran escala. Goffman es uno de los sociologos más importantes del siglo XX con Max Weber, Durkheim y Mead, sobre cuyos pasos trató de profundizar en una sociología más interesada en los procesos micro-sociales de interacción. Su interés central como teórico del interaccionismo simbólico fue estudiar la influencia de los significados y los símbolos sobre la acción y la interacción humana.
  17. Norman K. Denzin (1941) es Profesor Distinguido de  Investigación de la Comunicación, Sociología y Humanidades de la Universidad de Illinois, Urbana-Champaign, EE.UU. Es una de las principales autoridades mundiales en la investigación cualitativa y crítica cultural, Denzin es el autor o editor de más de dos docenas de libros, entre ellos “El Manifiesto Cualitativo”.


Bibliografía:

Sociología
John J. Macionis y Ken Plummer
Paerson-Prentice Hall
Madrid 2005

Teoría Sociológica Moderna
George Ritzer
5ª Edición
ED. McGraw-Hill
Madrid 2001

Maricela Guzmán y Augusto Pérez
La Teoría de Género y su Principio de Demarcación Científica
Revista Cinta de Moebio nº 30
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Chile
Santiago de Chile 2007

Licencia de Creative Commons
Creado a partir de la obra en http://sociologiadivertida.blogspot.com.es/.

La teoría feminista


La sufragista Emily Wilding Davidson y una instantánea del momento de su atropello en el Derby de Epsom




La révolution fémenine doit maintenant completer la revolution proletaire,
comme celle-ci consolida la revolution bourgoise,
émanée d’abord de la révolution philosophique
Auguste Comte
Catéchisme positive, prefacio

Este es el tercer artículo de la serie que estoy haciendo sobre los aspectos sociales del género. El primero, "Todo lo que quería saber sobre el sexo y el género", trata sobre los conceptos sociológicos básicos sobre el género, en especial, sobre la socialización de género. En el segundo de la serie, "Estratificación de género", hablamos de la distribución desigual de la riqueza, el poder y los privilegios entre hombres y mujeres.

En este artículo vamos a ver con más detenimiento la teoría feminista cuyo estudio no habíamos abordado todavía en Sociología Divertida  y, la verdad, no se me ocurre mejor momento para hacerlo que dentro de esta serie sobre el género. Quedaría para el cuarto artículo y último de la serie,  el estudio de las aportaciones sobre sociología del género de las principales escuelas como el funcionalismo, la sociología del conflicto o el interaccionismo simbólico.

Definición
Para Macionis (1) y Plummer (2), el feminismo es la ideología que defiende la igualdad social para ambos sexos, en oposición al patriarcado y al sexismo. Para otros autores como Giddens (3) y Garvía (4) se trata de un movimiento social que tiene por objetivo terminar con la discriminación por razón de género y procurar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Incluso se ha hablado de un feminismo de Estado que haría referencia a las organizaciones públicas encargadas de promover políticas públicas a favor de la mujer.

En cualquier caso, se trata de una ideología basada en un conjunto de teorías que intentan explicar la situación de la mujer en la sociedad en cada momento histórico y de un movimiento social que trata de solucionar esa situación y que ya ha conseguido mejoras significativas a lo largo de la historia. 

 Origen e historia
Puede parecernos, sobre todo a los españoles que por nuestra historia particular hemos llegado tarde a todos los fenómenos sociales típicos de las sociedades industriales, que se trata de algo reciente, de las últimas décadas, pero no es así, existe una larga tradición feminista.

Es más, en cierto sentido la perspectiva feminista ha existido siempre, pero si hay que poner un punto de partida habría que hacerlo con la aparición de escritos de protesta  hacia 1630 que se fueron publicando de forma persistente, aunque sin demasiada influencia en la sociedad de aquel tiempo, durante ciento cincuenta años. Después de 1780 los escritos feministas se convirtieron en un esfuerzo colectivo relevante que aumentó su difusión y el alcance de su crítica.

Son de destacar por su influencia dos obras. En 1792, "Reivindicación de los derechos de la mujer", de Mary Wollstoncraft (5) y, la obra clásica del liberalismo, "El sometimiento de la mujer" de John Stuart Mill (6) y Harriet Taylor Mill (7). En ambas obras se atacaba la situación de inferioridad de la mujer y se reivindicaba la igualdad ante la ley.

A partir de 1840, en los comienzos de la sociología, las primeras sociólogas quedaron en la periferia de la profesión y las preocupaciones feministas se expresaron en los márgenes de la disciplina, mientras que los padres de la sociología  - Spencer (8), Weber (9), Durkheim (10) - daban respuestas conservadoras a las argumentaciones feministas considerándolas irrelevantes para la sociología que desarrollaban. Esta situación se ha mantenido de esta manera hasta la década de 1960.

Merece especial mención la lucha de las sufragistas. Uno de los objetivos principales del movimiento feminista fue la movilización para conseguir el derecho al voto para la población femenina. La historia de Emily Wilding Davison (11) - cuya foto encabeza este artículo - es muy significativa. Fue atropellada mortalmente por el caballo del rey Jorge V en el derby de Epsom, cuando intentaba colocar una pancarta. El derecho al voto femenino se consiguió en el Reino Unido unos años después, en 1918, en 1920 en los Estados Unidos, en España en 1931 durante la II República (12) y, cosa rara pues siempre ha sido una nación muy progresista, en Francia en 1944.


Cómo decíamos en párrafos anteriores se ha producido a partir de 1960 una eclosión del movimiento feminista, entrando en el primer plano en la vida política, social y cultural. Asimismo, las cuestiones planteadas por el feminismo han logrado introducirse por fin en el discurso académico de la sociología constituyendo lo que se conoce generalmente por sociología del género.

El feminismo ha "redescubierto" el mundo desde el punto de vista de la "parte oculta" de la humanidad pues las mujeres, hasta ahora, han sido invisibles. Han desempeñado papeles subordinados pero indispensables para mantener la sociedad en la que vivimos y, en general, no se ha reconocido su importancia.

En opinión de Ritzer (13) este desvelamiento del papel de la mujer cuestiona todo lo que hemos creído conocer de las sociedades y las implicaciones que se derivan de este descubrimiento constituyen el sustrato que la teoría feminista actual aporta a la teoría sociológica.

Características del feminismo
Dentro de la teoría feminista se agrupan múltiples disciplinas y una gran variedad de corrientes. Un poco más adelante vamos a dar un repaso a todas ellas, pero ahora, lo que vamos a estudiar es aquello que las une, es decir, lo que cualquier tipo de feminismo suscribiría sin grandes problemas.

Si empezamos por las características básicas, en primer lugar tenemos que la teoría feminista se caracteriza por su principal objeto de investigación, es decir, la situación y experiencias de las mujeres en la sociedad. En segundo término por el sujeto de su investigación: la mujer. Como tercer punto cabe destacar que el feminismo es una teoría crítica y activista que aspira a conseguir un mundo mejor para las mujeres y, por ende, para toda la humanidad. 

Ya más específicamente, la cuarta característica del feminismo es su carácter interdisciplinar que no sólo incluye a la sociología sino que se adentra en otras disciplinas como la antropología, la economía, la biología, la historia, la filosofía y el derecho, entre otras. Incluso participan en este movimiento escritores y escritoras famosos que no siguen necesariamente el método de una determinada disciplina pero que inundan las librerías de ensayos y obras literarias que difunden las ideas feministas hasta el punto que muchas de ellas han sido incorporadas al acervo cultural de las sociedades avanzadas.

En quinto lugar, y ya centrándonos en la sociología, las sociólogas feministas no concentran sus esfuerzos en extender su disciplina sino que desarrollan una concepción crítica de las sociedad que sirva para cambiar el mundo. Como consecuencia de ello hay un buen número de sociólogos que dudan que la teoría feminista se pueda incorporar a la teoría sociológica, debido ese aspecto valorativo y reivindicativo que la aleja de las credenciales científicas necesarias y la sitúa más cercana a una teoría vinculada al activismo político.

Y ya, por último, este activismo político del feminismo, de cualquier tipo, tiene como objetivo  la eliminación de la estratificación de género, el fin de la violencia sexual y el control por parte de las mujeres de su propia sexualidad, y por ende, el control de la reproducción.

Las principales preguntas que se hace el feminismo
Para Madoo (14) y Niebrugge-Brantley (15) el feminismo ha tratado de responder a tres preguntas y, dependiendo del tipo de respuesta que se da, se puede establecer una tipología de las teorías feministas que en el mundo han sido.

La primera pregunta es aparentemente simple: ¿qué hay de las mujeres?. Esta cuestión se refiere a la situación en la que las mujeres viven en la sociedad. Si están ocultas o no, y si lo están, qué hacen para evitarlo, cómo experimentan esa situación y qué significa para ellas.

La segunda pregunta básica del feminismo es: ¿Entonces por qué la realidad es como es?. Mientras que la primera cuestión contribuye a la descripción de la situación de la mujer en el mundo real, la segunda hace referencia al desarrollo de una explicación de ese mundo. Con estas preguntas, el cómo y el por qué, la teoría feminista ha producido una teoría de la vida social cuya aplicabilidad resulta universal. 

A estas dos preguntas se le añade una tercera: ¿cómo podemos cambiar y mejorar el mundo?. Esta pregunta tiene que ver con el aspecto activista y político del feminismo, que no sólo aspira a explicar la situación de las mujeres sino que pretende mejorarla. En sociología, sólo las teorías de Marx y sus seguidores comparten este interés por el cambio muy en la línea del lema "hay que dejar de explicar el mundo, vamos a cambiarlo".

Tipología de las teorías feministas
De todas las clasificaciones de los distintos tipos de feminismo que  han llegado a mis manos, la más original y clara me ha parecido la que proponen Madoo y Nierbrugge-Brantley basándose en las dos primeras preguntas que hemos planteado en el apartado anterior: ¿qué hay de las mujeres? y ¿por qué el mundo es como es?. Según estas autoras a la pregunta de qué hay de la mujeres existen tres respuestas posibles. 

En primer lugar, la mayoría de las mujeres se encuentran en una situación distinta e inferior a la de los hombres en posiciones sociales semejantes. La investigación en este punto se centra en los detalles de esas diferencias y la producción teórica consecuente la constituyen las teorías de la diferencia.

La segunda respuesta a la pregunta es que la posición social de las mujeres no difiere demasiado de la de los hombres pero es menos privilegiada y, por tanto, existe desigualdad de género. La investigación se centra entonces en la naturaleza de esa desigualdad y las teorías que se extraen de ella son las teorías de la desigualdad.

Respecto de la tercera respuesta posible cabe decir que la situación de las mujeres ha de comprenderse a partir de una relación de dominación. Las mujeres están oprimidas, es decir, son reprimidas, subordinadas, moldeadas y usadas por los hombres. Las teorías de este tipo se denominan teorías de la opresión.

Pero si nos acordamos nos queda una segunda pregunta básica: ¿por qué la situación de las mujeres es la que es?. Esta pregunta nos ayuda a distinguir, para cada una de las categorías que hemos encontrado, entre distintos enfoques o explicaciones. El cuadro que viene  a continuación nos aclara esta segunda subdivisión.


Tipos Básicos de la Teoría Feministas
Distinciones dentro de las categorías
Respuesta a la pregunta descriptiva:
¿Qué hay de las mujeres?
Ideas
Básicas
Respuestas a la pregunta descriptiva:
¿Por qué la situación es como es?
Teorías de la Diferencia
La situación y la experiencia femenina es diferente de los hombres en la misma posición socioecónomica
Explicaciones Biosociales
Explicación institucionalista
Explicación psicosociológica
Teorías de la Desigualdad
La situación de las mujeres en la mayoría de las situaciones no sólo es diferente sino menos privilegiada que la de los hombres en la misma posición socioeconómica
Feminismo Liberal
Feminismo Marxista
Teorías de la Opresión
Las mujeres no sólo son diferentes o desiguales sino que se hallan oprimidas, subordinadas, moldeadas, usadas y son objeto de abuso por parte de los hombres
Explicaciones psicoanalíticas
Feminismo Radical
Feminismo Socialista
Explicaciones feministas de la tercera ola
Fuente George Ritzer

De esta manera, entre las teorías de la diferencia nos encontramos con tres explicaciones distintas. En primer lugar nos encontramos con las explicaciones biosociales. Este enfoque hay que situarlo dentro de las explicaciones conservadoras sobre las diferencias de género. Para estos autores la evolución humana condujo a la especialización de las funciones de hombres y mujeres y esto, a su vez, condujo a la diferenciación de género.

En segundo término tenemos la explicación institucional que, lo mismo que las explicaciones sociobiológicas, nos dice que las diferencias de género derivan de las funciones distintas de hombres y mujeres, solo que establecen unas raíces institucionales en vez de razones biológicas.

Por último, dentro de las teorías de la diferencia, tenemos las teorías psicosociales del género que se basan en cómo los elementos de la cultura, como el lenguaje o los símbolos, conforman una realidad social que establece una dicotomía entre lo femenino y lo masculino. Se centran también en el proceso de socialización de género y cómo se establecen las diferencias en el aprendizaje social básico.

Respecto de las teoría de la desigualdad nos encontramos con dos enfoques de larga tradición y difusión: el feminismo liberal - que veremos más adelante en un apartado específico - y el feminismo marxista. Éste último combina el análisis marxista de clase y la protesta social feminista, dando lugar a una teoría de la desigualdad entre los géneros.

Dentro de las teorías de la opresión tenemos el feminismo radical, el feminismo socialista - que vamos a ver aparte por su trascendencia - y las explicaciones psicoanalíticas y del feminismo de la tercera ola.

Las explicaciones psicoanalíticas intentan explicar el patriarcado utilizando las teorías de Freud y de sus sucesores. Estas teorías destacan las emociones enterradas en el subconsciente. La importancia de los primeros años de la infancia en el comportamiento que lleva a los hombres mediante sus acciones cotidianas a mantener el sistema social del patriarcado.

El feminismo de la tercera ola hace referencia a un conjunto de escritos críticos que se resisten a aceptar el planteamiento conceptual - típico del feminismo de los años '60 y '70 - de usar una categoría genérica de estratificación de género: la mujer. En cambio , esta teoría se centra en las implicaciones de las diferencias entre mujeres atendiendo a la clase, la raza, la etnicidad o el país. La mayor parte de los autores de la tercera ola son mujeres de color.

El feminismo liberal
Dentro de la teoría feminista contemporánea el feminismo liberal ocupa una posición minoritaria, sin embargo al mismo tiempo, es el enfoque más difundido y está en la base de gran parte de la literatura popular que aboga por la mujer profesional, por la igualdad de responsabilidad ante los hijos, la igualdad de derechos y la supresión de los prejuicios y de la discriminación que sufren las mujeres.

Parte del liberalismo clásico y achaca la desigualdad de género, aparte de la división sexual del trabajo, a la existencia de dos esferas de actividad: pública y privada. En la primera, que engloba todo lo relacionado con el mundo laboral y político, existe un predomino de los hombres y en la segunda esfera que es la del hogar y la familia el predominio es de las mujeres.

El mantenimiento de este status quo se realiza mediante una ideología , en cierto modo similar al racismo, el sexismo. El sexismo es una mezcla de prejuicios, discriminaciones y creencias en las diferencias naturales - y por tanto incontestables - entre hombres y mujeres que explican las diferencias sociales. Por tanto, se trata de eliminar el sexismo. 

Proponen el uso de canales políticos y legales, en los mensajes de los medios de comunicación, proponen cambios en la familia sin que resulten drásticos y amenacen su existencia. Por supuesto, como liberales que son, no creen en soluciones colectivas sino que hombres y mujeres, trabajando individualmente, deben mejorar sus vidas  terminando con las barreras culturales y legales fundamentadas en el género.

La situación ideal a la que se debe llegar según el feminismo liberal se producirá cuando cada individuo, independientemente de su sexo, pueda elegir su modo de vida y se respete y acepte dicha decisión.

Feminismo radical
Lo que caracteriza al feminismo radical es una intensa valoración positiva de mujeres y, como consecuencia de ello, una profunda indignación por su opresión. Por su apasionada combinación de amor hacia la mujer e indignación, las feministas radicales se asemejan a lo grupos raciales y étnicos más militantes.

Toda sociedad se caracteriza por la opresión. Cada institución social es un sistema en el que unas personas dominan a otras, ya sea entre las clases, los grupos raciales y religiosos, las categorías de edad o, cómo no, el género cuyo sistema de dominación es el patriarcado.

Para el feminismo radical las reformas propuestas por el feminismo liberal se quedan muy cortas. La eliminación de la desigualdad de género sólo se conseguirá eliminando la misma noción de género. Dado que el poder de los hombres se fundamenta en el control sobre el cuerpo de las mujeres, las feministas radicales tratan de abolir la "sexualidad masculina", la educación de los niños de acuerdo con cánones actuales y la familia tal y como la conocemos. En general, se trata del derrocamiento revolucionario de orden patriarcal.

Feminismo socialista
Las feministas socialistas se trazaron el proyecto formal de lograr una síntesis entre el feminismo marxista y el feminismo radical y superar las teorías feministas existentes hasta el momento de su aparición.

Comparte con el feminismo radical el hecho de que las reformas propuestas por las feministas liberales son muy laxas, la familia burguesa debe ser reestructurada para terminar con la esclavitud doméstica y compartir entre hombres y mujeres las tareas del hogar y el cuidado de los niños.

Todo esto se conseguirá en una sociedad transformada por la revolución socialista que establecerá una economía centralizada, capaz de satisfacer las necesidades de todos. Sólo en ese contexto de una sociedad socialista se conseguirán los objetivos de liberación personal de hombres y mujeres conjuntamente.

Conclusión
Hemos de poner punto final a este viaje por la teoría y la praxis de uno de los movimientos sociales más importantes de las últimas décadas. De todos los aspectos que sobre el sexo y el género quería tocar sólo restaría dar un vistazo a lo que nos han contado las distintas escuelas sociológicas respecto a la sociología del género que, cómo veremos, tampoco es que se explayaran. Lo veremos en el próximo artículo.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Nota especial:
La traducción del texto del inicio de Comte es la siguiente:
La revolución femenina debe ahora completar la revolución proletaria, como ésta consolidó la revolución burguesa, emanada a su vez de la revolución filosófica
Augusto Comte. El Catecismo Positivista. Prefacio

Notas:

  1.  JohnMacionis es profesor de sociología en el Kenyon College en Ohio, EEUU.
  2. KenPlummer es profesor de sociología en la Universidad de Essex, Reino Unido
  3. Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo inglés, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. También adquirió gran reconocimiento debido a su intento de renovación de la socialdemocracia a través de su teoría de la Tercera Vía. Es considerado como uno de los más prominentes contribuyentes modernos en el campo de la Sociología, es autor de al menos 34 libros publicados en no menos de 29 idiomas —publicando en promedio más de un libro por año—. También se lo ha descrito como el científico social inglés más conocido desde John Maynard Keynes
  4. RobertoGarvía es Profesor Titular de Sociología acreditado a Catedrático desde 2010 en la Universidad Carlos III de Madrid. Ha sido Visiting Scholar en Harvard, Yale, Mozarteum Universität, y el Instituto Max-Planck. También fue Catedrático Príncipe de Asturias en Georgetown University (2008-2010), Sus investigaciones se centran en sociología de las organizaciones, sociología económica y lengua y sociedad.
  5. Mary Wollstoncraft (27 de abril de 1759-10 de septiembre de 1797) fue una filósofa y escritora inglesa. Considerada una de las grandiosas figuras del mundo moderno, escribió novelas, cuentos, ensayos, tratados, un relato de viaje y un libro de literatura infantil. Como mujer del siglo XVIII, fue capaz de establecerse como escritora profesional e independiente en Londres, algo inusual para la época. En su obra Vindicación de los derechos de la mujer (1792), argumenta que las mujeres no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que parecen serlo porque no reciben la misma educación, y que hombres y mujeres deberían ser tratados como seres racionales. Imagina, asimismo, un orden social basado en la razón. Con esta obra, estableció las bases del feminismo moderno y la convirtió en una de las mujeres más populares de Europa de la época.
  6. John Stuart Mill  (Londres, 20 de mayo de 1806-Aviñón, Francia, 8 de mayo de 1873) fue un filósofo, político y economista inglés de origen escocés, representante de la escuela económica clásica y teórico del utilitarismo, planteamiento ético propuesto por su padrino Jeremy Bentham, que sería recogido y difundido con profusión por Stuart Mill.
  7. Harriet Taylor Mill (Londres, 8 de octubre de 1807 - Aviñón, 3 de noviembre de 1858) fue una filósofa inglesa del feminismo, luchadora por los derechos humanos. Su segundo esposo fue John Stuart Mill, uno de los pensadores preeminentes del siglo XIX. Sus escritos pueden ser encontrados en The complete works of Harriet Taylor Mill.
  8. Herbert Spencer (Derby, Inglaterra, 1820-Brighton, Inglaterra, 1903) fue un naturalista, filósofo, psicólogo, antropólogo y sociólogo inglés. Fue uno de los más ilustres positivistas de su país. Ingeniero civil y de formación autodidacta, se interesó tanto por la ciencia como por las letras. Ver en este mismo blog: “Decuando la sociología daba sus primeros pasos III: Reino Unido e Italia”.
  9. Maximilian Carl Emil Weber (Erfurt, 21 de abril de 1864-Múnich, 14 de junio de 1920) fue un filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido antipositivista.
  10. Émile Durkheim (Épinal, Francia, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917) fue un sociólogo francés. Estableció formalmente la disciplina académica y, junto con Karl Marx y Max Weber, es considerado uno de los padres fundadores de dicha ciencia. Ver “De cuando la sociología daba sus primeros pasos” en este mismo blog
  11. Emily WildingDavison (Blackheath, Londres, 11 de octubre de 1872 - 8 de junio de 1913) fue una activista británica, militante del sufragio, que fue atropellada por el caballo del rey Jorge V, Anmer, en el Derby de Epsom el día 4 de junio de 1913 y falleció a causa de este suceso cuatro días después.
  12. La primera vez que se reconoció en España el sufragio femenino fue en la Constitución de 1931 de la Segunda República Española, aunque en las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de 1931 que se realizaron por sufragio universal masculino, a las mujeres se les reconoció el derecho al sufragio pasivo, por lo que pudieron presentarse como candidatas. Aunque sólo tres mujeres resultaron elegidas (Margarita Nelken en las listas del Partido Socialista Obrero Español, Clara Campoamor en las del Partido Republicano Radical y Victoria Kent en las del Partido Republicano Radical Socialista) tuvieron un destacado protagonismo, especialmente las dos últimas, en el debate sobre la concesión del derecho al voto a las mujeres (sufragio activo). Para ver los distintos procesos de reconocimiento del voto femenino en las repúblicas latinoamericanas pulse encima del enlace.
  13. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  14. Patricia Madoo Lengermann es profesora e investigadora de la Universidad George Washington, en donde lleva enseñando 25 años, dirige el programa de graduados del departamento de sociología y es directora del programa de estudios de la mujer.
  15. Jill Niebrugge-Brantley, socióloga, profesora de la Universidad de Virginia, especialista y autora de numerosas publicaciones en sociología de género y teorías feministas.

Bibliografía:

Sociología
Anthony Giddens
3ª Edición
Alianza Editorial
Madrid 2000

Sociología
John J. Macionis y Ken Plummer
Paerson-Prentice Hall
Madrid 2005

Patricia Madoo Lengermann y Jill Niebrugge-Brantley
Teoría Feminista Contemporánea
En Teoría Sociológica Moderna
George Ritzer
5ª Edición
ED. McGraw-Hill
Madrid 2001

Conceptos Fundamentales de Sociología
Roberto Garvía
Segunda Reimpresión
El Libro Universitario
Alianza Editorial
Madrid  2003

Maricela Guzmán y Augusto Pérez
La Teoría de Género y su Principio de Demarcación Científica
Revista Cinta de Moebio nº 30
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Chile
Santiago de Chile 2007

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